El ritmo lento

Habitando el ritmo lento…
El ritmo más lento de todos, el que sonríe calmadamente mientras camina alrededor de los posos contemplando sus arrugas y preguntándose de dónde vendrán.
Asumir que el mundo real siempre va más deprisa y que no merece la pena agobiarse y echar una carrera para coger el metro, a pesar de haber escuchado con toda claridad el silbato de alerta. Ese sprint no sustituye a la gimnasia diaria de mantenimiento; pretenderlo es categóricamente absurdo y una excusa barata para no levantarse media hora antes.
El mejor despertador es la rutina y los propios neurotransmisores agradecidos por un reposo reparador.
Nadie dijo que aquí no hubiera papeleo, y de hecho es probable que sea el lugar de todo el universo nacido aquella madrugada donde más documentos se acumulan en interminables estanterías; pero a diferencia del universo exterior, agrietado ya por tantas traiciones a las promesas hechas, aquí el comendio de todo el papeleo necesario para que las cosas funcionen como deben puede perfectamente ocupar, si así se desea, apenas el tamaño de la uña de un dedo meñique. Y de allí, llegado el momento, podrá florecer de nuevo todo, en sus infinitas relaciones semánticas, y servir como esqueleto a la memoria colectiva.
Hay incontables almas gritando y riendo, durmiendo bajo la niebla contaminada que oculta las estrellas y caminando hasta el anochecer por llanuras lejos de su hogar, pensando y cubriéndose tras las barricadas… ¿o son sólo sus estelas lo que yace aquí?
No, esa pregunta es irrelevante, no le pienso conceder ni un minuto más. Porque existe una tercera opción. Lo que aquí hay contenido no es ni la realidad ni un mapa de ella. Es una entidad autónoma por derecho propio capaz de habitar el abismo entre tantas realidades como ansíen recorrerla y que al hacerlo se convierten ellas mismas en los instrumentos de dibujo del propio mapa, de todo menos estático, y que en breve brincará animado por sus propios engranajes y por toda la energía acumulada durante décadas de sometimiento a la tiranía de quienes definen la realidad habitándola desde muy lejos.
En el silencio mediático los reinos subterráneos extienden sus raíces y no todas se abren paso en la tridimensionalidad terráquea – ¿qué pensarías si te dijera que existen nódulos donde el concepto de hiperespacio es ya una realidad tangible…? ¿Donde al tiempo le cuesta caminar paso a paso en una sola dirección y se mueve a saltos con una sonrisa en los labios tras cada bocanada de aire que logra coger desde más allá del límite de la pecera?
Ya nunca más seremos marionetas atadas a los ritmos que pretendan imponernos. La Historia tiene los suyos propios y no está en absoluto terminada (¿quién pudo llegar a siquiera considerar tamaña estupidez…?) – es lo que aprendí sentado en aquella silla en aquel lugar contemplando a todas esas personas sintiendo que merece la pena pensar más allá del día de mañana.
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Acerca de @transonlohk

Alegría para luchar, ¡organización para vencer!
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