Sin (auto-)cuidados no hay futuro

Estoy ya cansado de ver a la gente destrozándose mutuamente por chorradas, haciendo trincheras y machacándose cuando deberían estar escuchándose y colaborando.

Es muy duro darse cuenta un día de que llevas meses participando en ambientes tóxicos peores que la empresa privada. Lo del apoyo mutuo y la solidaridad y el feminismo son chapas preciosas que en muy pocos espacios se cuidan sinceramente.

En realidad no hemos dejado de ser individualistas que se unen por fines egoístas, aunque algunos brotes verdes hacen que merezca la pena seguir construyendo un mundo nuevo pieza a pieza. ¿Qué otra cosa podríamos esperar? Nos han educado en una sociedad fascista peor aún que una dictadura porque su fascismo está maquillado bajo una máscara de democracia. Y una democracia corrupta es peor que una dictadura porque, así lo hemos vivido en nuestras propias carnes, pueden pasar décadas hasta que la farsa explote en pedazos.

No se puede construir algo sano con piezas podridas. Es necesario primero cambiar por dentro y tener la suficiente paciencia como para esperar a que ese cambio se note alrededor, empezando por lo más cercano. Cambiar cada persona, por sí misma, encontrando el sentido de su existencia en su propia reflexión interior. No hay manuales ni videotutoriales para esto, aunque sí hay algunas chispas que encienden ligeros atisbos – pero nada prende sin combustible suficiente, y eso es algo que se debe hacer en la intimidad de cada conciencia.

Cualquier otra cosa, insisto, es hipocresía y propaganda.

Si no empezamos a comportarnos como partes de un todo nunca lograremos sobrevivir a las partes psicópatas que se dedican a explotarnos como Pac-Man va comiendo bolitas por el laberinto. Nos avasallarán y, lo que es peor, nos parasitarán y convencerán de que hacemos lo correcto cuando nos lancemos como berserkers a por quienes hasta minutos antes eran parte de nuestra misma historia colectiva, ahora fragmentada y dispersa entre los actos de una obra de marionetas que creen ser dueñas de su propia vida.

Sin cuidados no hay futuro.

Y, no me canso de repetirlo, hay que empezar cada una por sí misma. Cada persona a sí misma y cada colectivo hacía sí mismo a las personas que lo conforman; esto es, las unas a las otras por el bien común.

“Nadie ayuda a quien no se ayuda a sí misma…”

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Acerca de @transonlohk

Alegría para luchar, ¡organización para vencer!
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